jueves, 11 de junio de 2015

Variedades de mole.



El mole varía dependiendo de los ingredientes usados (mole rojo, mole negro, mole verde) y de la región donde se elabora (mole poblano, mole oaxaqueño, etc.).

Y aún así cada región tiene sus propias combinaciones. Por ejemplo, el estado de Oaxaca, famoso por el mole oaxaqueño, es el más oscuro y con sabor más ahumado. Tiene al menos 6 tipos:

Mole negro: Elaborado con nueces, frutas, chiles, canela, hoja santa y mucho chocolate.

Mole rojo: Similar al mole negro y mole poblano, los sabores y el color dependen del uso de chiles como el guajillo.

Mole verde: Pepitas, cilantro, tomatillos, son algunos de sus ingredientes.

Mole amarillo: Suave, picante y sin chocolate.

Mole coloradito: Muy similar al mole rojo, un poco más dulce, ya que lleva plátano macho.

Mancha manteles: Tiene de todo, sabores dulces, agridulces, salados y picantes. Chile ancho y piña son algunos de sus ingredientes.

Mole de pistacho, uno de mis favoritos (de hecho lo serví en mi boda), hecho con pistachos, lechuga, ajo y chile poblano, son algunos de sus ingredientes.

Mole de Pipián, hecho a base de tomatillos y chiles, dependiendo del chile será el color del pipían, aunque generalmente puedes ver pipián verde, amarillo y rojo.


No importa cuál mole prefieras, ya que no existe una sola “receta secreta” para esta salsa. Chefs, mamás y amantes del buen comer por todo México ya han creado su propia versión.

El mole también varia en su presentación, ya sea en polvo, en pasta o líquido. Los supermercados lo venden generalmente en su modo líquido, listo para usarse. El mole en polvo requiere que se le agregue caldo de pollo al cocinarse y la pasta, la cual posiblemente es la forma más usada puede congelarse por meses y usarse hidratándola con caldo de alguna carne, ya sea pollo, res, o puerco.



Como sea, siempre es delicioso y ofrece una experiencia única al paladar.

El mole se sirve tradicionalmente con pavo y acompañado por arroz, frijoles y tortillas. Popularmente se sirve sobre pollo, aunque también puede servirse sobre otras carnes, pescado o verduras… ¡ es así de versátil!

¿Cuál es tu favorito?

¡Prepara un rico molito!



Prepara esta receta de mole poblano de principo a fin, con la calidad que quieres y te mereces. ¿Más auténtica? ¡Imposible!

Ingredientes
Porciones: 30


    Manteca de cerdo para freír
    1 kilo de chile mulato, despepitado y desvenado
    125 gramos de chile pasilla, despepitado y desvenado
  • 10 chiles anchos, despepitados y desvenados
    5 chiles chipotle, despepitados y desvenados
    3 chiles mecos, despepitados y desvenados
    1/2 kilo de almendras
  • 1 cucharada de semillas de anís
  • 1/2 kilo de pasas
  • 1 cucharada de cilantro seco
1/2 cucharada de pimienta entera
3 clavos de olor
1 raja de canela
3 rebanadas de pan bolillo, telera o baguette
1 tortilla
5 tabletas de chocolate de mesa
1/2 taza de azúcar
1 cabeza de ajo
3 jitomates, en trozos y sin semillas
Sal, al gusto


Modo de preparación

Preparación: 30 minutos |Tiempo de cocción: 2 horas

Para el mole, asa los chiles junto con las almendras, las pepitas o semillas de calabaza, cacahuates y semillas de chile. Reserva.
Tuesta ligeramente el ajonjolí, las piezas de anís estrella y Reserva.
Calienta las tortillas de maíz hasta que estén tostadas. Reserva.
En el mismo comal tuesta las pasitas los clavos de olor, pimientas gordas y la cebolla.
En un sartén calienta aceite vegetal y manteca de cerdo saltea los tomates rojos, reserva y fríe los bolillos en ese sartén.
Licua todos los ingredientes que tostaste junto con el tomate rojo y los bolillos.
Calienta en una cazuela de barro el aceite vegetal y la manteca. Coloca la mezcla de la licuadora, agrega el caldo de pollo, las tablitas de chocolate, mezcla para disolver y cocinó hasta hervir. Sazona con sal y pimienta y agrega el azúcar.
Sirve las pechugas de pollo, baña con el mole, acompaña con arroz rojo y espolvorea ajonjolí blanco. Lleva a la mesa con tortillas de maíz calientes.

miércoles, 10 de junio de 2015

Mole Poblano: Origen


EL ORIGEN DEL MOLE 

Hace muchos años, los aztecas preparaban para los grandes señores un platillo complejo llamado "mulli", que significa potaje o mezcla, en sus primeras versiones usaban carne de guajolote (pavo) y chocolate (mole de guajolote). 


Hay varias versiones sobre el origen del mole como lo conocemos actualmente. Pero la más aceptada cuenta que fue creado en Puebla de los Ángeles en el siglo XVII por sor Andrea de la Asunción, monja dominica del convento de Santa Rosa con motivo de una celebración. Cuando el Virrey Tomás Antonio de la Serna y Aragón, Conde de Paredes y Tercer Marqués de la Laguna, se encontraba de paso por la ciudad, pidió un platillo que deleitara su paladar, ésta monja puso su más grande esmero en un platillo que terminó por cautivar al virrey. El Virrey y todos sus comensales, llegaron con facilidad al arrobamiento con aquel guisado estupendo. Jamás habían probado nada tan singular y magnífico. El picor lo presionaba a que tomara más y más tortillas calientes, esponjadas, suavecitas y que echaban vapor. Ese día y otro día y todos los días que estuvo en Puebla de los Ángeles pidió que le enviaran del Convento de Santa Rosa ese delicioso mole de guajolote que le provocaba grandes emociones en el corazón.
Éste platillo se ha ido modificando a lo largo de los años adaptándose así a los nuevos ingredientes que van de acuerdo a los usos culinarios y región donde se elabora. No obstante, lo seguro es que el mole no es producto de una casualidad, sino el resultado de un lento proceso culinario iniciado desde la época prehispánica y perfeccionado en la Colonia, cuando la cocina mexicana se enriqueció con elementos asiáticos y europeos. México es un país en el que existen diversas culturas y por lo tanto gran variedad de platillos culinarios como es el caso del mole.
Hoy en día existen más de 50 variedades de mole en todo el país además del mole poblano, lo que los identifica es la molienda de chiles y especias como base de su preparación.